Nos quedamos pendientes con
el tema de la corrupción del EFICINE en los últimos años hace unas semanas. Y
es que en medio de todo lo que ha estado pasando en el mundo del cine, con
premiaciones, nominaciones, proyectos anunciados y la vorágine del verano
cinematográfico que nomás no termina de arrancar, se nos fueron los días
hablando de otros temas. Pero es momento de meterle un poco de fuerza al asunto
y hacernos una serie de preguntas que, si tenemos suerte, alguien tendrá
respuestas para que se aclare un poco del asunto. ¿Listos?
¿Por qué se crea una ley con
huecos que se aprovecharán al primer intento? Durante los primeros años de la
ley se abrió la posibilidad de que el contribuyente pudiera recibir
participación de la película que apoya, siempre y cuando fuera un contrato
entre particulares. Esto fue aprovechado por empresas para aplicar,
básicamente, un “a mi me regresas X porcentaje de mi inversión”. Incluso ha
habido empresas que llegan a solicitar la recuperación 1 a 1 de su aportación,
convirtiendo su contribución fiscal en una inversión. Es más, una de las frases
más utilizadas por productores que piden este apoyo a empresas es “convertimos
tu pasivo fiscal en un activo”, lo que genera un claro fraude fiscal permitido
por medio de contratos que no quedan ligados a la producción de la película y,
por ende, no son auditables por el IMCINE. En otros países con sistemas de
estímulos similares, intentos así han terminado con condenas por fraude a las
empresas que intentaron cometerlos. Aquí... bueno, ¿qué le digo?
¿Quién decide los estímulos
específicos que terminan en otras películas? Es sabido por todos que los
comités de autorización tienen decisión discrecional sobre los proyectos
sujetos a la aprobación de sus estímulos. Lo que nadie sale a decir es que, en
muchas ocasiones, quienes realizan toda la gestión, búsqueda, carpetas,
presentaciones y relaciones entre la película interesada y el contribuyente,
terminan sin los recursos porque “alguien” en el comité del IMCINE decide que
mejor caerán los recursos en regla de X contribuyente a la película de alguien
más, causando entonces que el contribuyente accede a este beneficio pero que la
película que los buscó se queda sin los recursos solicitados. Vaya, el
productor termina haciéndole la chamba a alguien más por una intromisión del
comité del IMCINE con los contribuyentes de manera directa. El comité no es
auditable. ¿Cuándo lo será?
¿Cómo se impulsa la
distribución? Se estrenó el EFICINE para la distribución de películas y
seguimos esperando que se estrenen cintas de hace tres años en fondos
entregados. ¿No era la meta impulsar la distribución de las cintas a través de
este nuevo estímulo “corregido y aumentado”? ¿Por qué seguimos viendo
lanzamientos de películas que dependen enteramente de las redes sociales de los
involucrados publicando la mísera lista de 10 o 15 salas donde se puede ver la
cinta durante unos pocos días antes de que salga de cartelera? ¿Y la equidad de
pantallas para cuándo?
¿Por qué se siguen
entregando recursos a proyectos de directores y productores que han fracasado
constantemente en taquilla? Uno de los lineamientos es cumplir con una
proyección comercial que permita la generación de una industria sustentable y
sana en el séptimo arte de nuestro país. Entonces, ¿cómo es posible que se
sigan apoyando a productoras que han demostrado no tener la más mínima idea de
lo que se debe realizar en cine y que, en lugar de impulsar la industria
nacional, siguen alejando al público con proyectos que rayan en lo lamentable?
Es entendible lo atractivo de la “ventanilla única”, pero el comité técnico
debería poner especial atención a proyectos que nacen fracasados. Porque bien
decía Einstein que la definición de la locura era hacer lo mismo una y otra vez
y esperar distintos resultados. Aunque si le entramos a la sospecha, vuelvo a
preguntar, ¿quién audita al comité técnico?
Preguntas siguen surgiendo.
Y mientras, proyectos siguen sin estrenarse o, peor aún, estrenándose a cuenta
gotas. Y el cine nacional sigue siendo una industria de supervivencia y no de
sustentabilidad.
ULTIMAS TOMAS
El MoMA en Nueva York
presentará un ciclo de cine negro mexicano. Como siempre, la industria
extranjera hace las cosas que aquí seguimos ignorando.
Se está trabajando en una
alianza con Colombia para realizar coproducciones con México. Habrá que ver los
resultados y el proyecto. Promete.
Recomendación de la semana:
Ant-Man. Arranca la tercera fase del Marvel Cinematographic Universe con una
cinta que puede parecer más pequeña que las grandes Avengers o Iron Man. No se
dejen engañar. Aunque parezca más pequeña, es una gran película que demuestra
que Marvel hace mucho tiempo le comió el mandado a DC Comics en cuanto a
adaptaciones cinematográficas se refiere. Calificación: 8.5
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