sábado, 16 de mayo de 2015

¿Y las propuestas para el cine?


A ver, vamos a meternos en política, cuando normalmente hablamos de cine por aquí, pero es que con tanto Vengador y ahora un loco en las carreteras, la realidad es que no hay mucho de qué hablar en cuanto a cine mexicano se refiere. A menos que nos salgamos de las salas y comencemos a ver lo que sucede o deja de suceder en nuestra industria. Y es que con tanto trajín electoral, de pronto surge una duda que no creo que nadie vaya a resolver o solucionar. ¿Quiénes están poniendo al cine en un lugar de sus plataformas políticas?


Este año se renuevan 9 gubernaturas. Entre ellas, Sonora, Baja California Sur, Campeche, Querétaro y San Luis Potosí se me ocurren como grandes lugares llenos de locaciones que bien podrían representar un nicho de oportunidad para la filmación de películas y la creación de Leyes de Apoyo y Fomento a la Producción Cinematográfica. Sonora, de hecho, tenía en manos de Alfredo Cabral y Sergio Cesaretti una oficina que funcionaba bastante bien en la materia y que, de pronto, dejé de escuchar noticias sobre producciones en el estado. Pero los demás no tienen una estrategia que apoye la producción de cintas en sus entidades federativas, lo que muestra una clara falta de visión de lo que se puede lograr a través de un correcto fomento a la producción. Y aquí, sin ánimos de querer escribir menos y aplicar un copy-paste, les dejo una parte de un artículo que hace un par de años escribí y que sigue sin tener respuesta alguna.


Aquí una propuesta que, espero, encuentre eco en algunos y se multiplique para buscar como sociedad un impulso al séptimo arte y la cultura.


Secretaría de Turismo. A través de impulso y apoyos de participación en especie, la Secretaría de Turismo debería impulsar a productores independientes que tengan un proyecto en el que se muestre un México que a todos se nos antoje conocer. Locaciones nos sobran en el país y si SECTUR se involucrara podría involucrarse en el otorgamiento de permisos, además de apoyo en transportación y hospedaje para las producciones. Además, a través del CPTM, se pueden realizar fam-trips para medios internacionales especializados en cine a las producciones de las cintas en las locaciones seleccionadas.


Secretaría de Economía. A través de Proméxico se debería impulsar la exportación del cine y su inclusión en los tratados internacionales que México firma y ha firmado. En el TLC, por ejemplo, Estados Unidos incluyó su cine como obligatoriedad de proyección en nuestro país, razón por la que tenemos tantos estrenos del vecino del norte. ¿El mexicano? Obviamente “se les olvidó” ponerlo en el proyecto. El programa Proméxico AV es un tanto irreal para el impulso de una industria pues para aspirar a él, el presupuesto de la película debe estar por encima de los 70 millones de pesos. Les reto a que mencionen 5 películas mexicanas que hayan gastado eso. Aquí también debería entrar Relaciones Exteriores.


Secretaría de Desarrollo Social. ¿Qué pasa si uniéramos fuerzas con SEDESOL para crear una base de empleos temporales en comunidades donde llegamos a filmar? Además, se podría desarrollar un proyecto en el que, junto con la dependencia federal, se desarrollen espacios dedicados a la cultura en dichos lugares y que sirvan para dejar una huella social en donde se llevan a cabo las filmaciones. De tal forma no sólo se realizaría una base de empleo temporal por semanas de filmación, sino por construcción y desarrollo de comunidades, de la mano de ONG’s e iniciativa privada.


Aquí una idea para ver si se adaptan a las plataformas de gobierno estatal. ¿Usted le ha escuchado algo a su candidato? Yo no. Y no creo que lo escuchemos, porque para ellos el cine sigue siendo “un entretenimiento” y no una industria que puede generar empleos, bienestar y la reconstrucción del tejido social a través de la cultura.


ÚLTIMAS TOMAS

Diego Luna tendrá un papel protagónico en la cinta Star Wars: Rogue One. Una prueba de que aquí la industria queda corta y que alguien con talento y mucha disciplina puede llegar muy lejos. Aunque siempre habrá detractores.


Alfonso Cuarón y Guillermo Del Toro están presentes en los Festivales de Cine más importantes del mundo. El primero como presidente del jurado en Venecia. El segundo como parte del jurado de Cannes. Además, Del Toro lanzó el trailer de su nueva cinta, Crimson Peak con la que regresa a sus orígenes. Si no lo han visto, búsquenlo.



Recomendación de la semana: Mad Max: Furia en el Camino. La cuarta cinta de este personaje que Mel Gibson interpretó en los 80 llega 30 años después de su última entrega. Una verdadera joya para los amantes del género. Y, quizá, la mejor película en lo que va del 2015 en cuanto a acción se refiere.  

viernes, 1 de mayo de 2015

¿A QUIÉN CARAJO LE IMPORTA EL PREMIO PECIME?

¿Se acuerda que hace unas semanas hablamos de las nominaciones ridículas de los premios PECIME? Bueno, ¿y si les digo que los premios ya fueron anunciados, entregados y festejados? ¿Usted se enteró? ¿Siguió la transmisión en televisión con alfombra roja, entrevistas, chistes y hasta selfies? No, ¿verdad? ¿Por qué? Porque a México, como industria cinematográfica, le tiene sin cuidado lo que pase con los premios de su cine. Y este premio, por más absurdas y ridículas que hayan sido las nominaciones, es el equivalente en nuestro país a los Globos de Oro. Pero nos tiene sin cuidado. ¿Es esto un termómetro de lo que pasa con el cine mexicano en su totalidad?


Sí, sí lo es. Mientras en Alemania, Francia, España, Estados Unidos, Inglaterra y otros países los premios tienen un significado y una trascendencia visible, en nuestro país parece que estamos empeñados en tirar al olvido y la ignorancia cualquier esfuerzo que se haga en términos de los reconocimientos de nuestro séptimo arte. No existe un solo proyecto que apunte a que las ceremonias de entrega de premios como PECIME o los Arieles tenga una cobertura digna de una industria que genera miles de millones de pesos en taquilla cada año y que, año con año, genera decenas de premios para cineastas nacionales que triunfan en todo el mundo mientras aplican la triste realidad de no ser profetas en su tierra.


¿Cómo podemos generar una industria financieramente sana si no involucramos en todas sus partes a los posibles inversionistas? En cada entrega del Oscar o del Globo de Oro que nos transmiten en cuanto canal pueda de nuestros sistemas de televisión de paga, podemos ver infinidad de patrocinios colocados de forma orgánica que van desde una pequeña pizzería –que tras su aparición en la ceremonia creció más de 400%– hasta marcas de joyas, ropa, refrescos o celulares. Aquí, las ceremonias parece que se esconden, que no se presumen, que deben guardarse en donde nadie vea a los directores y productores. Si no presumimos una industria con todos los posibles inversionistas que quieren ser parte del cine mexicano, ¿cómo entonces le hacemos para convencerlos de que sí vale la pena meterle un poquito de dinero a la producción de una cinta de terror o de acción en nuestro séptimo arte?


Se nos va otro año con las ceremonias llevadas a cabo en lo oscurito, con discursos que nadie escucha y homenajes que nadie disfruta. Y así, en medio de todo, el cine mexicano sigue intentando flotar en medio de un mar de estrenos norteamericanos que ahora ya saturan la pantalla desde abril y que alargan “el verano cinematográfico” hasta octubre, llenando las salas de cuanta película gringa se pueda y sin espacio para una cinta “ganadora” del premio PECIME porque, al final del día, ¿a quién carajos le importa el premio PECIME?


Recomendación de la semana: Avengers. Age of Ultron. Llegó al fin el estreno de esta cinta que cierra la segunda fase del universo cinematográfico de Marvel. Espectacular, emocionante y muy bien realizada. Tendremos superhéroes de Marvel para rato.





Twitter: @carlosdragonne