viernes, 29 de agosto de 2014

El Cine no obedece fronteras

Hace un año, dos películas cambiaron la perspectiva de los logros del cine mexicano en taquilla. Una de ellas lo hizo a través de una estrategia inteligente, mercadológica y bien armada, aun cuando muchos se pusieron en el papel de “contrariaristas” sobre su estreno en Estados Unidos antes que en México. Las razones para ello fueron muy claras: el mercado allá tiene una fuerte necesidad de cintas que les hablen en su idioma, que los conecten con sus raíces y que los lleven de la mano a la nostalgia de una patria que han dejado atrás y que anhelan con volver a ver. Esta cinta recaudó más de 1,270 millones de pesos en su corrida comercial en salas de todo el mundo, siendo unos 39 millones de dólares cortesía de la taquilla norteamericana lo que la puso, de manera inmediata, como una película prácticamente imposible de superar... hasta ahora.



Por supuesto, los méritos de No Se Aceptan Devoluciones quedarán para la historia pero con el estreno el día de hoy en salas de Estados Unidos de la cinta Cantinflas del director Sebastián del Amo, podemos estar ante el arranque de lo que será una cinta que romperá cualquier tipo de récord pre-establecido y que, por supuesto, estaremos pendientes de su evolución. Mario Moreno es un personaje amado en todo el mundo. Su bio-pic, además de ser suficiente imán para el público que quiere llenar las salas de cine, está realizada de manera extraordinaria, con un guión impecable escrito por Edui Tijerina y una dirección del propio Sebastián (apodado “El Sexy”) que supera lo que durante años hemos visto en el cine nacional e, incluso, en el internacional. La manera en que se desarrolla la historia ha logrado críticas positivas en sus estrenos en festivales en los últimos meses y, más recientemente, en su premiere en el mítico Teatro Chino de la ciudad de Los Angeles. Tiene todo para convertirse en una cinta de más de 1,500 millones de pesos recaudados, catapultando a su director como una figura que, si da el paso a las ligas norteamericanas, se podrá consolidar como un cineasta de biopics dignas, pues recordemos que su cinta anterior, El Fantástico Mundo de Juan Orol también recibió críticas importantes, aunque no una distribución acorde a su importancia.



Esto nos pone a pensar en una estrategia que debería ser vista y repetida por cineastas nacionales para, al fin, dar ese paso que nos separe de la etiqueta de “género” que se le da al cine mexicano y lo convierta en otro protagonista más del escenario mundial del entretenimiento en el séptimo arte. Vaya, es hora de volver al cine mexicano una industria que pueda traspasar fronteras y que no esté supeditado a los caprichos de unos cuantos que definen la distribución en México pues tanto Derbez como del Amo han comprendido que el cine es un arte universal y, como tal, no está regulado por las absurdas reglas de las fronteras comerciales impuestas por un Instituto Mexicano de Cinematografía claramente miope y que se desborda en corrupción para impulsar los estrenos nacionales en las salas de dos consorcios que son dueños de más del 90% de las salas de este país.



Y esto se logra con una simple y llana verdad: hacer buen cine. Habrá quienes odien la cinta de Eugenio Derbez y, sin duda, saldrán los detractores de la cinta biográfica del “mimo de México”, pero la realidad es que, pensando en su mercado y respetando las reglas de su género, cada una es un extraordinario ejemplo de cómo hacer cine pensando en el público y en la continuación de una carrera cinematográfica que pueda convertir a sus creadores en pilares de una industria nacional y no sólo en figurines de pasquín publicitario para el IMCINE.



Mención aparte merece la estupenda, magnífica e inigualable actuación del español Oscar Jaeneda como Mario Moreno, callando la boca a los patrioteros gritos de quienes exigían un mexicano para hacer un papel que Jaeneda no sólo hizo suyo, sino que dominó con maestría absoluta para volver a comprobar que el cine, como cualquier arte, necesita grandes exponentes y no fronteras imaginarias. Faltan 3 semanas para el estreno en México. No tengo que recomendárselas... la cinta se recomienda sola y yo simplemente cuento los días para poder volver a verla.



ULTIMAS TOMAS

Sebastián del Amo ya está trabajando en su siguiente cinta: El Complot Mongol, adaptación cinematográfica de la novela homónima de Rafael Bernal, una de las joyas perdidas de la literatura mexicana.

Se anuncian los Óscares Honorarios para la próxima entrega de los Premios de la Academia de Ciencias y Artes Cinematográficas. Sin duda un acierto y una deuda saldada de Hollywood entregarlo al irrepetible Hayao Miyazaki.

Esta semana en Cineteca Alameda: Se presenta la cinta peruana El Mudo, vale la pena descubrir el cine que se hace en Perú.

Recomendación de la semana: H20MX, un documental que retrata la crudeza de la devastación del subsuelo de la ciudad de México y el colapso al que nos dirigimos por la falta de agua. Imperdible.





Twitter: @carlosdragonne

viernes, 22 de agosto de 2014

Luis Estrada: El Parásito Hipócrita

Siempre he tenido un gran problema con Luis Estrada como público. Y lo especifico así porque, la realidad es que estoy convencido de que como realizador es de esos que sabe su arte y que cuando se pone detrás de una cámara, sabe lo que hace. Y digo “realizador” porque me parece que como director sí está estancado en un juego de odios y de contar la misma historia desde hace muchas películas. Pero, aún peor situación, me parece que Luis Estrada se ha convertido en el perfecto ejemplo de la hipocresía, el oportunismo y, además, en la definición de lo que debe ser un parásito en la industria del cine mexicano. Palabras fuertes, lo sé, pero déjeme explicarle un poco el porqué de esto.


Luis Estrada se ha esforzado por crear películas que retraten su propia visión de la realidad de nuestro país, desde la perspectiva de alguien que odia al sistema político mexicano y que culpa de todo al gobierno, principalmente a aquellos gobiernos emanados del PRI. Dentro de ese odio, Estrada ha dejado en claro que desprecia, además, todo lo que tenga que ver con Televisa y sus subsidiarias o empresas afiliadas. Vaya, se ha convertido en la imagen de grupos políticos como Morena y otros de izquierda radical dentro de la industria cinematográfica y, sin embargo, también está convertido en un gusano parasitario que vive de la hipocresía.


Esto lo digo porque su más reciente cinta se titula La Dictadura Perfecta haciendo uso de la famosa frase que utilizara Mario Vargas Llosa para definir el régimen priísta hace poco más de 15 años. De esta cinta se ha liberado un trailer en el que podemos ver a Damián Alcázar convertido en un gobernador que una televisora quiere poner como Presidente, de la misma forma en que ya lo habían logrado con otro candidato interpretado en la cinta por Sergio Mayer (sí... Sergio Mayer... hágame usted el favor) y que lo pintan como un pelele cualquiera extrañamente parecido al actual presidente Enrique Peña Nieto. ¿Nada que criticar aquí, cierto? Cada quien, al final del día, es libre de contar las historias que más le plazca. Entonces, por qué Luis Estrada está produciendo su película (al igual que otras anteriores) con fondos del IMCINE a través tanto del EFICINE (Estímulo Fiscal) como del FIDECINE (Fondo de Inversión), lo que significa el uso de recursos del Estado, además de que también fue apoyado, a través del estímulo fiscal por TELEVISA con 20 millones de pesos, el gobierno PRIISTA de Durango, Conaculta, FONCA y otras instituciones a las que, supuestamente odia. No contento con eso, su distribuidora es VIDEOCINE, la casa de distribución cinematográfica de Televisa.


¿No es hipócrita y parasitario? Cuando realizó El Infierno, la gente de IMCINE se negaba en un principio a invertir a través del FIDECINE en una cinta que, básicamente, ponía al gobierno panista como causante del narcotráfico y explosión de la corrupción. Vaya... estaba el gobierno aplicando un “Si quieres hablar mal de mí, eres libre de hacerlo, pero no con mi dinero”. Se dice en el entrepasillo que Luis Estrada amenazó con ir a los medios y acusarlos de censura, lo que terminó por vencer al gobierno para evitar el escándalo y que repercutió en la entrega de 10 millones de pesos para la cinta. Hoy juega a lo mismo diciendo que se le boicoteó la cinta con Videocine.


Es hora de que nuestra industria sea honesta consigo misma y que los realizadores dejen de jugar al chantaje y a ser parásitos de un sistema que, a todas luces, odian, para después irle a pedir dinero como limosna en la exigencia de que están obligados a apoyar el cine. Ser cineasta independiente es, precisamente, eso: ser independiente y buscar los recursos para realizar las historias que quieren contar sin irle a poner un cuatro a quienes tienen el recurso mientras se dedican a despotricar socialmente en contra de quienes hicieron posible el proyecto. No es censura, es selección de proyectos. Y Luis Estrada debería tener los pantalones de buscar los recursos por su propio pie y dejar de jugar al chantaje político con la izquierda mientras con la derecha exige más de 30 millones de pesos para su propia cartera.



ÚLTIMAS TOMAS


La Jaula de Oro se ha convertido en la mayor triunfadora de nuestro cine a nivel internacional. Si no la han visto, háganse un favor y corrijan eso.

La Cineteca Alameda está proyectando este fin de semana El Pasado una de las mejores películas que podrán ver este 2014. Berenice Bejó está espectacular en esta cinta.

Recomendación de la semana: Gran Piano, un extraordinario thriller para cerrar el verano con las actuaciones de Elijah Wood y John Cusack. Y, por favor, manténganse alejados de Casi Treinta. No todo el cine mexicano es bueno. En verdad...




Twitter: @carlosdragonne


viernes, 15 de agosto de 2014

Nuestro cine: nuevos retos

Aquí estamos de vuelta. Después de una temporada alejado de estas páginas virtuales, regreso con el compromiso de que no falten los artículos y con una disculpa por la tardanza del regreso. Pero, además, regreso con el placer del crecimiento del cine mexicano en las últimas semanas, de la presencia, cada vez más fuerte, de películas nacionales que están apoderándose de las pantallas de nuestro país con historias de todo tipo, de todo género y que nos hacen levantar la mano para la generación de una industria importante. Cada semana, en el radio, me toca platicar con ustedes de algún estreno nacional, de una filmación en proceso o de algún premio que el cine mexicano está consiguiendo internacionalmente.


Apenas hace un par de días se liberó la noticia de que la película La Jaula de Oro se ha convertido en la cinta nacional con más premios alrededor del mundo con casi 50 de ellos. Y no es para menos pues la película es una de las más grandes joyas de nuestra cinematografía desde cualquier punto y perspectiva desde la que se vea. Y, con todo esto, la pregunta sigue siendo la misma: ¿Por qué en la cartelera le fue tan mal y duró tan poco? ¿Cómo hacerle para convencer a un público ávido de cine –como lo ha demostrado la taquilla constante- de que vea más cine mexicano de fondo y con fondo? ¿Es acaso una falta de confianza natural de nuestros propios productos? ¿Es, por decirlo claramente, un franco malinchismo? ¿Será que nuestro público es el más grande lastre de la industria cinematográfica nacional? ¿Es acaso una batalla perdida que tiene causas más profundas que los títulos de las marquesinas?


Son preguntas sólidas y llenas de una absoluta ignorancia para contestarla, aunque, también, llenas de sospecha de que sean ciertas. Hoy se estrena una nueva prueba de fuego para el cine mexicano pues, a pesar del éxito probado de la cinta de terror KM 31, no podemos evitar recordar que también hablamos de una cinta de hace muchísimos años y que no ha habido un seguimiento a la creación de este género tan querido por el público nacional. Se estrena Más Negro que la Noche, un remake de uno de los grandes clásicos del cine nacional dirigido en 1975 por Carlos Enrique Taboada y protagonizado por Helena Rojo, Susana Dosamantes, Claudia Islas y una muy joven Lucía Méndez. Hoy, de la mano de José María Torre como su productor y Henry Bedwell en la silla del director tienen un doble reto enfrente: hacerle honor a la película original, una de las grandes del género en nuestro cine y presentarse como la primera película nacional filmada enteramente en 3D.


¿Por qué es importante esto último? Porque habla del riesgo, de la aventura y de la falta de miedo y prejuicios desde la silla del director y de los productores para seguir dándole a las marquesinas de nuestro país un cine bien hecho, con la artesanía que se merece nuestra industria y con el respeto para el público que representa realizar este tipo de cintas. Ahora le toca al público. Es hora de que nuestro público comience a responder, porque la cinta cumple cabalmente con la calidad. Es hora de que el público haga su parte. Y con 1,000 copias, no hay pretexto para no llenar las salas.




Twitter: @carlosdragonne