viernes, 24 de julio de 2015

¿Y si nos revaloramos como país?



¿Qué tenemos que hacer para revalorar el cine mexicano en nuestro propio país? Con la reciente noticia de la exhibición de un ciclo de cine negro mexicano en el MoMA en Nueva York, además de la confirmación de una materia dedicada a estudiar a profundidad las películas de El Santo en una universidad importante en Reino Unido, uno no puede evitar preguntarse si todo lo que pasa alrededor del cine nacional en el extranjero no es una lección más –sí, una más– de que, como público, algo estamos haciendo mal que no nos permite generar una industria sustentable.

No se trata del romanticismo de llenar las salas de Pedro Infante, Sara García, Cantinflas o Mauricio Garcés –aunque no estaría de más aventarnos en pantalla grande algunos de los clásicos de Joaquín Pardavé, Miroslava o Dolores del Río–, sino de un síntoma interesante de la revaloración que le damos a nuestro cine como elemento de identidad cultural y reconocimiento a cuando nuestro país sí era, en todos los sentidos, una nación cinematográfica digna de atención. Las películas clásicas de la llamada época de oro del cine mexicano parecen condenadas a vivir en la televisión por cable, con un canal dedicado a dichas producciones que, cada vez más, disminuye su audiencia conforme pasan los años. Y mientras tenemos muchos de los más grandes y hermosos teatros para disfrutar del cine, nadie parece querer levantar la mano para aferrar la responsabilidad de llevar a las nuevas generaciones el cine que nos consintió como público durante unos 20 años antes de la debacle del cine de ficheras y la vulgaridad de videohomes que quisieron jugar a la comedia satírica y terminaron en el albur dicharachero.

En el mismo San Luis Potosí existe la Cineteca Alameda, espacio que redefine la palabra “grandeza” en cuanto hablamos de teatros y me dio mucho gusto verla llena para un ciclo de cine de mafiosos que incluía Goodfellas y The Godfather entre otras cintas. Pero, ¿cuándo fue la última vez que se armó un ciclo homenaje a las grandes figuras del cine nacional de la década de los 50? ¿Dónde está la exigencia del público de ver en pantalla a sus grandes figuras? Se lo comento porque, como se puedan dar estas exigencias del público y, a la vez, esta revaloración de personajes de nuestra cultura audiovisual, podríamos también hablar de la construcción hasta de un género en nuestra cinematografía con tantas y tantas ventanas de oportunidad para biopics que, además, ya demostraron que pueden triunfar en taquilla como lo hiciera Cantinflas del director Sebastián del Amo.

Entonces, de nuevo les hago la pregunta. ¿Es responsabilidad de quién el revalorar nuestra industria cinematográfica desde sus orígenes y rendirle homenaje a nuestra historia? Pues sí, como se podrán imaginar, mi creencia es que la responsabilidad es del público que tiene en sus manos la posibilidad no sólo de disfrutar, sino de exigir el cine que quiere y puede ver en enorme cantidad de lugares. No sólo existen las dos grandes cadenas, sino que hay una fuerte cantidad de abanicos de presentación. Y, entonces, conforme recuperemos la capacidad de identidad de nuestro cine nacional, quizá podamos reconstruir una industria que ya existió y que, además, probó una fórmula exitosa en su momento. Sólo se trata de reconfigurar esa fórmula pero sin que olvidemos nuestra historia. Vaya... es la adaptación cinematográfica de que los rascacielos del futuro se construyen con las piedras del pasado.


ULTIMAS TOMAS

Arrancó el Guanajuato International Film Festival. A mi gusto el festival de cine más importante de este país. Proyección de La Maldad de Joshua Gil anunciada. Y me sigo preguntando cuándo llegará a la exhibición comercial una cinta tan bien hecha.

Se anunció secuela de Jurassic World, demostrando que somos capaces de consumir cualquier porquería y hasta sus segundas partes.


Recomendación de la semana: Se las debo. Anduve de viaje y no pude llegar a funciones de prensa. Pero colegas en los que confío coinciden que Pixels es una porquería. Así que tengan cuidado de acercarse a ella.   

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