viernes, 14 de noviembre de 2014

El Cine al alcance de todos: Cinemafest

Hoy les voy a hablar de algo mucho más positivo de lo que normalmente pasa en la industria del cine de nuestro país (aunque si quieren que les cuente de esas pequeñas piedritas en el zapato, esperen al final de la columna) pues ha habido un crecimiento importante en las plataformas cinematográficas para que nuestra industria del séptimo arte siga creciendo y, al mismo tiempo, ofreciendo espacios para cineastas de todo tipo que están buscando su espacio en el cine de nuestro país. Apenas el día de ayer el Festival de Cine de Los Cabos arrancó a pesar de todo lo sucedido tras el paso del Huracán Odile por aquel destino tan importante y, contrario a lo que se esperaba, arrancó con un éxito importante, además de la presencia de grandes personalidades y lo que será una pasarela de importantes noticias para la cinematografía nacional e internacional. De la misma forma, la semana pasada el DF se engalanó con la presencia de Darren Aronofsky (uno de mis directores favoritos) y Spike Lee en un evento de los llamados Think-tanks y que sirvió para un par de conferencias que los amantes de este arte disfrutamos a placer. Pero, ¿están listos para lo que será el Cinemafest en San Luis Potosí? Aquí unos detalles de lo que está por suceder.


Bajo el lema “El Cine al Alcance de Todos”, la Fundación 1986 arranca el Cinemafest en la capital potosina para apoyar el fortalecimiento social y cultural por medios audiovisuales. Este festival empieza con el pie derecho en un destino que necesita los reflectores de toda la industria para comenzar a levantar la mano como un importante lugar donde el séptimo arte respira con más fuerza cada día. Y es que es de destacar que lugares emblemáticos como la Cineteca Alameda, a mi gusto la más bella de todo el país, así como el Panteón del Saucito, la Plaza de Aránzazu o la Universidad Potosina abrirán sus puertas a las historias contadas en 24 cuadros por segundo durante 10 días, en los que más de 90 producciones estarán al alcance de los potosinos y quienes estén de visita en el destino.


No sólo proyecciones sino talleres y conferencias con personalidades como Daphne Schomon y Anna Roth serán parte de un programa que impulsa a los suspirantes de la industria a dejar atrás los miedos y adentrarse en el periplo hipnotizante que es hacer una película y llevarla a buen término bajo el cobijo del público.


¿Cuándo fue la última vez que se aventaron a un Festival sin fines de lucro que depende enteramente de los protagonistas de la industria cinematográfica para disfrutar lo que se crea día con día en nuestro país y en otras partes del mundo? Desde talleres y conferencias que abarcan toda la cadena de creación, es una de las oportunidades más interesantes que he tenido oportunidad de observar para quienes son amantes del séptimo arte. Se tocarán temas álgidos como la distribución y se llevará el cine a plazas y lugares de toda la ciudad para poner, como el slogan lo declara, el cine al alcance de todos los que anden por ahí.



Habrá que ver el desarrollo y la evolución de lo que está por arrancar en San Luis Potosí ya que puede convertirse en una ventana más para este negocio que tanto queremos y al que tanto le dedicamos y que pocas veces tiene la oportunidad de ser presentado de manera tan libre y abierta. Si les interesa meterse al programa, échenle un ojo a su página oficial: www.slpcinemafest.com



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Pareciera que en la Ciudad de México están dispuestos a no permitir que se produzca cine. Apenas ayer me tocó ver la cantidad de trabas y complicaciones, además de cobros injustos y desmedidos, que se les ponen a los estudiantes que están por producir tesis cinematográficas. Una vergonzosa e hipócrita actuación de la Comisión de Filmaciones de la Ciudad de México.

Estén pendientes de La Ciudad de las Ideas en Puebla. Vienen Oliver Stone y Werner Herzog. Habrá que ver lo que traen entre manos.


Recomendación de la semana. Birdman. Alejandro González Iñárritu se perfila para volver a las nominaciones al Oscar. Y ahora, apoyado con una fotografía impecable de Emmanuel Lubezki logra, por fin, superar su ópera prima, Amores Perros.

domingo, 2 de noviembre de 2014

¿Y cuándo haremos cine de género?

 ¿Qué está pasando con el público mexicano y los géneros que consumen en las salas de cine? Desde hace muchos años se ha demostrado que para el gusto nacional, el top tres está conformado por la comedia, el horror/suspenso/terror y, por último, el género de acción. Por ello cintas como Transformers 4, La Dictadura Perfecta o Actividad Paranormal 0 terminan generando una taquilla envidiable, sin importar la miserable calidad narrativa de las mismas. Y, entonces, ¿dónde están los productores mexicanos que busquen llegar a ese público ávido de consumir estos géneros?

Hace unos días Issa López decía que, al fin, el cine nacional había logrado trascenderse a si mismo como género y dar el paso hacia el largo camino que lo lleve a volverse una industria sustentable y generadora de éxitos. Hemos dejado de ser el cine de Carlos Reygadas, Amat Escalanta, Michel Franco o Fernando Eimbecke como única opción para el público. Más allá de reconocer la grandeza de estos directores (salvo el primero, que siempre he creído que es el más sobrevalorado de la industria) y nos estamos convirtiendo en un mercado interesante para la venta a públicos más allá de nuestras fronteras. Ha dado mucho gusto saber del éxito de cintas como Cantinflas en mercados de todo América Latina, aunque en México no le haya ido tan bien como yo hubiera esperado, debido quizá a un estreno bastante discreto en comparación con la expectativa generada y la importancia del personaje, clara prueba de una falta de visión por parte de la distribuidora y evidentemente la razón por la que perdí la apuesta hecha al aire con el buen Raúl Jiménez en Reporte 100.1, misma que habré de pagar en breve.

Entonces, ¿dónde está el productor o director mexicano que está creando cine de terror para el público nacional? ¿Dónde está la distribuidora especializada en un género como la comedia romántica? En Estados Unidos, industria líder del cine internacional, hay empresas que se dedican exclusivamente a un género, productoras que, desde la firma animada, prepara al público para lo que está por aparecer en la gran pantalla, como durante años lo fue Miramax, The Weinstein Company, Syncopy o, incluso, Carolco en sus inicios. El cine nacional sigue sufriendo de una falta clara de estrategia para distribuir y llegar a mercados que ahí están, listos para consumir el cine que les lleven y que les hagan pensar que está hecho a la medida de sus deseos. Porque aquí queda en claro que mucho de lo que sucede en nuestro país es la cultura del poco esfuerzo de las distribuidoras que saben que el año lo resuelven con tres estrenos grandes, pase lo que pase con las cintas chicas.

¿Dónde está el desarrollo de creadores especializados en sus géneros? Si en los créditos de una cinta aparece el nombre de James Wan o de Eli Roth se espera de inmediato un recorrido hacia el género de terror o, al menos, un buen suspenso psicológico. Aquí, el mismo nombre aparece en una parodia, un drama, un cine conceptual o un cortometraje animado, porque el cine en México sigue siendo una industria de supervivencia y no una carrera a perseguir. ¿De quién es la culpa? ¿De un ente distribuidor que sigue pintándose como el villando de la cinta o de los protagonistas y creadores de la industria misma que no terminan por definirse en el camino de sus propios desarrollos creativos? Como siempre le digo: la culpa la tenemos todos. ¿O no?

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Ya se menciona la posibilidad de Oscar consecutivo para mexicanos. González Iñárritu ha creado con Birdman una obra maestra. Y se lo digo yo que soy bastante reacio al trabajo del Negro después de Amores Perros.

¿Dónde quedó la industria cinematográfica argentina? Hace años se perfilaba como el nuevo boom latinoamericano. De eso hablaremos la próxima semana. Pero si usted no conoce este cine, vaya y busque Nueve Reinas o la mejor cinta latina, a mi parecer, de los últimos 20 años: El Secreto de sus Ojos.


Recomendación de la semana: Lo Que el Viento Se Llevó. Se reestrenó una de las grandes obras maestras de la cinematografía mundial. Y verla en pantalla grande es una experiencia que no debe perderse. Vaya ahora.

viernes, 24 de octubre de 2014

¿Y las películas que tanto producimos y no estrenamos?

¿Qué pasó con los estrenos nacionales? En las últimas semanas tuvimos una especie de bache en la cartelera cinematográfica en cuanto a películas nacionales que, si bien pudo ser aprovechado por la cinta de Sebastián del Amo, de pronto nos hace preguntarnos sobre lo que está sucediendo en las oficinas de las distribuidoras en nuestro país. Desde el estreno de Cantinflas, nos aventamos unas 4 semanas sin que apareciera nuestro cine en taquilla y, peor aún, regresó con una cinta de esas que uno se pregunta por qué aparecen en la marquesina: La Hija de Moctezuma, que parece regresarnos a la década de los 70 con un cine absurdo, paródico y mal hecho que gira en torno a un personaje estereotipo que tanto nos molesta ahora pero que, tristemente, seguimos consumiendo.

Pero, la pregunta que debemos hacernos en cuanto a la distribución de cintas nacionales, es ¿dónde están las películas mexicanas? El Instituto Nacional de Cinematografía a cargo de Jorge Sánchez se llena la boca en cada entrevista sobre la enorme cantidad de películas que se están produciendo en nuestro país. Hemos escuchado hasta el cansancio que “desde que se aprobaron las reformas a la ley fiscal que permite los estímulos a la creación cinematográfica, estamos produciendo arriba de 70 películas al año, llegando incluso a más de 100 si tomamos en cuenta los demás fideicomisos y apoyos que otorga el instituto” (la minúscula la pongo yo). Y es que, si las cuentas no me fallan, hay algo que está tremendamente equivocado en lo que sucede en nuestra industria.

Si partimos del hecho de que cada año tiene 52 semanas, eso quiere decir que, si sólo tomamos en cuenta las películas echas a través del estímulo fiscal del artículo 189 de la ley del Impuesto Sobre la Renta, cada semana deberíamos tener una cinta mexicana en estrenos, llegando algunas semanas a tener dos cintas compartiendo cartelera. ¿En serio ha sido así? O, más claramente, ¿en serio espera Jorge Sánchez que no saquemos las cuentas del déficit de estrenos?

Esta clara fractura en la relación productores-distribuidores también ofrece otra pregunta más en cuanto a la regulación de las cintas apoyadas por los estímulos a la producción que existen en nuestro país, pues en todas las reglas de operación del IMCINE se establece un plazo límite para el estreno en salas de las cintas apoyadas, mismo que nadie regula y nadie hace que se cumpla a cabalidad, por lo que el IMCINE se ha convertido, en algunos casos, por pocos que sean, en un fondo perdido para las carteras de algunos que se hinchan de dinero del pírrico presupuesto dedicado a la cultura para ampliar sus casas, mejorar sus coches o llenar de sellos el pasaporte en sus vacaciones pagadas por el Estado. ¿Hasta cuándo seguirá permitiendo el IMCINE una clara falta de regulación a la distribución de cintas mexicanas bajo el argumento de que “no es su responsabilidad imponer la distribución” y, en el mismo juego, los cineastas beneficiados que no estrenan sus cintas como están obligados a hacerlo, responden que “es el maléfico sistema económico de las distribuidoras y la falta de una ley impuesta por el IMCINE quienes tienen en el olvido a la industria”?

Mientras, para parafrasear un título de una cinta mexicana de hace algunos años, seguimos siendo El País de No Pasa Nada, en el que pasan semanas sin que lleguen cintas nacionales a las salas y, sin embargo, de dientes para afuera, seguimos queriendo presumir que producimos cada día más y más películas que no llegan a ningún lado.

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Alejandro González Iñárritu llegó al Festival Internacional de Cine de Morelia a presentar su más reciente cinta: Birdman. Y todas las críticas apuntan a que, al fin, el mexicano logró superar Amores Perros en su filmografía.

Esta semana en la Cineteca Alameda se proyecta El Último Diamante, cinta francesa con un guión que  te mantiene tenso toda la película. Berenice Bejó, de nuevo, está increíble en su papel.


Recomendación de la Semana: El Juez, la primera cinta producida por Robert Downey Jr. y protagonizada por él y por el enorme Robert Duvall.

viernes, 12 de septiembre de 2014

México: ¿Una industria boyante?

Leo, en varios portales de Internet que México se está convirtiendo en el nuevo paraíso para la producción fílmica nacional e internacional debido a “los incentivos fiscales que se dan para las producciones de esta industria” y, en realidad, me pregunto qué tan cierto es esto pues estamos en medio de una vorágine de producciones que, si bien nos pueden dar joyas cinematográficas como varias de las que se han estrenado en los últimos meses, también hay un componente de corrupción y opacidad que, al parecer, se ha convertido en política de la industria no mencionar. Y como nos gusta armar mitote y ver si alguien en las altas esferas hace un poco de caso, pues aquí les va mi opinión.



En primer lugar, tendríamos que preguntarnos sobre los comités compuestos y formados para la aprobación de esta búsqueda de apoyos pues nunca queda claro cuáles son las políticas y protocolos que siguen quienes dan el visto bueno a las carpetas que se presentan en los diferentes fideicomisos. De ahí que haya cintas –las menos afortunadamente– que reciben millones de pesos para su producción y que, a la postre, nadie sabe dónde está el dinero, dónde está la cinta y qué pasó con las sanciones a quienes deberían haber entregado en tiempo y forma las películas terminadas. De igual forma, parece que seguimos en la época del compadrazgo y el amiguismo pues uno no puede entender, leyendo los lineamientos de las cintas, cómo hay películas que reciben el apoyo o incentivo y que llegan a la cartelera, como puede ser Morgana, Viaje de Generación, El Libro de Piedra, Ángel Caído, Fachon Models, Me Late Chocolate y Canela, entre otras. De igual forma, nadie sabe dónde están los estrenos de las cintas La María, La Cama, Misión Cumplida, Baño de Damas o Mar de Fondo, todas estas apoyadas en el ejercicio fiscal de 2010, lo que ya las pone dos años detrás de su límite para estreno y exhibición. ¿Dónde está el dinero de estas cintas? ¿A quién se lo dieron y por qué no hay una persecución conforme a lo establecido en las leyes de la materia para recuperar esa inversión?



En segundo lugar tenemos ejemplos claros de cintas que han juntado su dinero y sus contribuyentes y que, en las oficinas del Instituto Nacional de Cinematografía deciden no otorgarle la aprobación pero que sí, al final del día, los ejecutivos del IMCINE deciden repartir ese dinero en otras producciones, dejando a la gente que trabajó y que buscó a los contribuyentes para venderles su cinta y su participación en la misma, con un palmo de narices trabajando, básicamente, para alguien más, porque ese alguien más tenía a los amigos en el lugar correcto en el momento correcto. ¿Dónde queda la protección al trabajo realizado de found-raising por parte de productores independientes en la industria nacional?



En tercer lugar, ¿hasta cuándo seguirá permitiendo el IMCINE el mal uso de los impuestos de las empresas que apoyan el cine nacional pero que, a través de los estímulos fiscales, exigen a los productores un retorno de inversión como si fueran capitalistas de riesgo y hasta derechos de explotación de sus cintas? Un ejemplo claro de esto lo representa INBURSA, banco propiedad de Carlos Slim que exige un retorno de inversión de 1 a 1 y, además, los derechos de explotación en pantalla chica de las cintas que “apoya” con el Estímulo Fiscal dispuesto en el artículo 189 de la ley del Impuesto Sobre la Renta. Al hacer esto, INBURSA está incurriendo en un delito pero que no se persigue por los huecos que otorga la ley (el contrato entre particulares que IMCINE no controla) y los productores que lo aceptan en partícipes del estancamiento de la industria en una dinámica no de proyectos viables, comerciales y con fondo, sino en un esfuerzo de Relaciones Públicas y Personales para satisfacción de unos cuantos.



En cuarto y último lugar (último por el momento y espacio), la ley sigue sin proteger el derecho de exhibición de las cintas que, según los propios lineamientos del IMCINE han cumplido a cabalidad (favor de no reírse aquí) con el requisito de ser cintas comercialmente viables y con un futuro prometedor de retorno de inversión. Así, tenemos películas que requirieron 20 millones para su realización pero que resulta que apenas pueden juntar unos 500 mil pesos en taquilla, convirtiendo al IMCINE en una especie de ventana única de recursos a fondo perdido de la que productores y directores irresponsables, con la venía y complicidad de autoridades cinematográficas, han hecho una fuente de dinero para sus arcas y no para el mejoramiento de la industria.



Así las cosas, por lo que eso de que México se esté convirtiendo en el nuevo paraíso de la producción cinematográfica me parece un discurso irresponsable y una forma de taparle el ojo al macho para no hablar de la explotación corrupta de unos cuantos de una industria que está saturada de talentos perdidos en su agenda inexistente.



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Les juego una apuesta: Cantinflas, del director Sebastián del Amo y con un guión de Edui Tijerina se levantará con la estatuilla de Mejor Película Extranjera en los premios Oscar. Y mire que se la merece con todas las de la ley.


La historia de la dignidad perdida se cierra con broche de oro, tras la decisión de la Academia Mexicana de Ciencias y Artes Cinematográficas de mandar La Dictadura Perfecta a competir por el premio Goya. Se me ocurren 5 cintas con mejores y mayores méritos.


Recomendación de la semana: Libéranos del Mal, una historia entre el suspenso y el terror que, aunque algunos dicen que está en el desgastado género del terror, a mí me pareció bastante bien realizada.



Esta semana en Cineteca Alameda: Huicholes: Los Últimos Guardianes del Peyote, una cinta documental sobre la defensa de Wirikuta con una gran dirección de Hernán Vilchez.

viernes, 29 de agosto de 2014

El Cine no obedece fronteras

Hace un año, dos películas cambiaron la perspectiva de los logros del cine mexicano en taquilla. Una de ellas lo hizo a través de una estrategia inteligente, mercadológica y bien armada, aun cuando muchos se pusieron en el papel de “contrariaristas” sobre su estreno en Estados Unidos antes que en México. Las razones para ello fueron muy claras: el mercado allá tiene una fuerte necesidad de cintas que les hablen en su idioma, que los conecten con sus raíces y que los lleven de la mano a la nostalgia de una patria que han dejado atrás y que anhelan con volver a ver. Esta cinta recaudó más de 1,270 millones de pesos en su corrida comercial en salas de todo el mundo, siendo unos 39 millones de dólares cortesía de la taquilla norteamericana lo que la puso, de manera inmediata, como una película prácticamente imposible de superar... hasta ahora.



Por supuesto, los méritos de No Se Aceptan Devoluciones quedarán para la historia pero con el estreno el día de hoy en salas de Estados Unidos de la cinta Cantinflas del director Sebastián del Amo, podemos estar ante el arranque de lo que será una cinta que romperá cualquier tipo de récord pre-establecido y que, por supuesto, estaremos pendientes de su evolución. Mario Moreno es un personaje amado en todo el mundo. Su bio-pic, además de ser suficiente imán para el público que quiere llenar las salas de cine, está realizada de manera extraordinaria, con un guión impecable escrito por Edui Tijerina y una dirección del propio Sebastián (apodado “El Sexy”) que supera lo que durante años hemos visto en el cine nacional e, incluso, en el internacional. La manera en que se desarrolla la historia ha logrado críticas positivas en sus estrenos en festivales en los últimos meses y, más recientemente, en su premiere en el mítico Teatro Chino de la ciudad de Los Angeles. Tiene todo para convertirse en una cinta de más de 1,500 millones de pesos recaudados, catapultando a su director como una figura que, si da el paso a las ligas norteamericanas, se podrá consolidar como un cineasta de biopics dignas, pues recordemos que su cinta anterior, El Fantástico Mundo de Juan Orol también recibió críticas importantes, aunque no una distribución acorde a su importancia.



Esto nos pone a pensar en una estrategia que debería ser vista y repetida por cineastas nacionales para, al fin, dar ese paso que nos separe de la etiqueta de “género” que se le da al cine mexicano y lo convierta en otro protagonista más del escenario mundial del entretenimiento en el séptimo arte. Vaya, es hora de volver al cine mexicano una industria que pueda traspasar fronteras y que no esté supeditado a los caprichos de unos cuantos que definen la distribución en México pues tanto Derbez como del Amo han comprendido que el cine es un arte universal y, como tal, no está regulado por las absurdas reglas de las fronteras comerciales impuestas por un Instituto Mexicano de Cinematografía claramente miope y que se desborda en corrupción para impulsar los estrenos nacionales en las salas de dos consorcios que son dueños de más del 90% de las salas de este país.



Y esto se logra con una simple y llana verdad: hacer buen cine. Habrá quienes odien la cinta de Eugenio Derbez y, sin duda, saldrán los detractores de la cinta biográfica del “mimo de México”, pero la realidad es que, pensando en su mercado y respetando las reglas de su género, cada una es un extraordinario ejemplo de cómo hacer cine pensando en el público y en la continuación de una carrera cinematográfica que pueda convertir a sus creadores en pilares de una industria nacional y no sólo en figurines de pasquín publicitario para el IMCINE.



Mención aparte merece la estupenda, magnífica e inigualable actuación del español Oscar Jaeneda como Mario Moreno, callando la boca a los patrioteros gritos de quienes exigían un mexicano para hacer un papel que Jaeneda no sólo hizo suyo, sino que dominó con maestría absoluta para volver a comprobar que el cine, como cualquier arte, necesita grandes exponentes y no fronteras imaginarias. Faltan 3 semanas para el estreno en México. No tengo que recomendárselas... la cinta se recomienda sola y yo simplemente cuento los días para poder volver a verla.



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Sebastián del Amo ya está trabajando en su siguiente cinta: El Complot Mongol, adaptación cinematográfica de la novela homónima de Rafael Bernal, una de las joyas perdidas de la literatura mexicana.

Se anuncian los Óscares Honorarios para la próxima entrega de los Premios de la Academia de Ciencias y Artes Cinematográficas. Sin duda un acierto y una deuda saldada de Hollywood entregarlo al irrepetible Hayao Miyazaki.

Esta semana en Cineteca Alameda: Se presenta la cinta peruana El Mudo, vale la pena descubrir el cine que se hace en Perú.

Recomendación de la semana: H20MX, un documental que retrata la crudeza de la devastación del subsuelo de la ciudad de México y el colapso al que nos dirigimos por la falta de agua. Imperdible.





Twitter: @carlosdragonne

viernes, 22 de agosto de 2014

Luis Estrada: El Parásito Hipócrita

Siempre he tenido un gran problema con Luis Estrada como público. Y lo especifico así porque, la realidad es que estoy convencido de que como realizador es de esos que sabe su arte y que cuando se pone detrás de una cámara, sabe lo que hace. Y digo “realizador” porque me parece que como director sí está estancado en un juego de odios y de contar la misma historia desde hace muchas películas. Pero, aún peor situación, me parece que Luis Estrada se ha convertido en el perfecto ejemplo de la hipocresía, el oportunismo y, además, en la definición de lo que debe ser un parásito en la industria del cine mexicano. Palabras fuertes, lo sé, pero déjeme explicarle un poco el porqué de esto.


Luis Estrada se ha esforzado por crear películas que retraten su propia visión de la realidad de nuestro país, desde la perspectiva de alguien que odia al sistema político mexicano y que culpa de todo al gobierno, principalmente a aquellos gobiernos emanados del PRI. Dentro de ese odio, Estrada ha dejado en claro que desprecia, además, todo lo que tenga que ver con Televisa y sus subsidiarias o empresas afiliadas. Vaya, se ha convertido en la imagen de grupos políticos como Morena y otros de izquierda radical dentro de la industria cinematográfica y, sin embargo, también está convertido en un gusano parasitario que vive de la hipocresía.


Esto lo digo porque su más reciente cinta se titula La Dictadura Perfecta haciendo uso de la famosa frase que utilizara Mario Vargas Llosa para definir el régimen priísta hace poco más de 15 años. De esta cinta se ha liberado un trailer en el que podemos ver a Damián Alcázar convertido en un gobernador que una televisora quiere poner como Presidente, de la misma forma en que ya lo habían logrado con otro candidato interpretado en la cinta por Sergio Mayer (sí... Sergio Mayer... hágame usted el favor) y que lo pintan como un pelele cualquiera extrañamente parecido al actual presidente Enrique Peña Nieto. ¿Nada que criticar aquí, cierto? Cada quien, al final del día, es libre de contar las historias que más le plazca. Entonces, por qué Luis Estrada está produciendo su película (al igual que otras anteriores) con fondos del IMCINE a través tanto del EFICINE (Estímulo Fiscal) como del FIDECINE (Fondo de Inversión), lo que significa el uso de recursos del Estado, además de que también fue apoyado, a través del estímulo fiscal por TELEVISA con 20 millones de pesos, el gobierno PRIISTA de Durango, Conaculta, FONCA y otras instituciones a las que, supuestamente odia. No contento con eso, su distribuidora es VIDEOCINE, la casa de distribución cinematográfica de Televisa.


¿No es hipócrita y parasitario? Cuando realizó El Infierno, la gente de IMCINE se negaba en un principio a invertir a través del FIDECINE en una cinta que, básicamente, ponía al gobierno panista como causante del narcotráfico y explosión de la corrupción. Vaya... estaba el gobierno aplicando un “Si quieres hablar mal de mí, eres libre de hacerlo, pero no con mi dinero”. Se dice en el entrepasillo que Luis Estrada amenazó con ir a los medios y acusarlos de censura, lo que terminó por vencer al gobierno para evitar el escándalo y que repercutió en la entrega de 10 millones de pesos para la cinta. Hoy juega a lo mismo diciendo que se le boicoteó la cinta con Videocine.


Es hora de que nuestra industria sea honesta consigo misma y que los realizadores dejen de jugar al chantaje y a ser parásitos de un sistema que, a todas luces, odian, para después irle a pedir dinero como limosna en la exigencia de que están obligados a apoyar el cine. Ser cineasta independiente es, precisamente, eso: ser independiente y buscar los recursos para realizar las historias que quieren contar sin irle a poner un cuatro a quienes tienen el recurso mientras se dedican a despotricar socialmente en contra de quienes hicieron posible el proyecto. No es censura, es selección de proyectos. Y Luis Estrada debería tener los pantalones de buscar los recursos por su propio pie y dejar de jugar al chantaje político con la izquierda mientras con la derecha exige más de 30 millones de pesos para su propia cartera.



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La Jaula de Oro se ha convertido en la mayor triunfadora de nuestro cine a nivel internacional. Si no la han visto, háganse un favor y corrijan eso.

La Cineteca Alameda está proyectando este fin de semana El Pasado una de las mejores películas que podrán ver este 2014. Berenice Bejó está espectacular en esta cinta.

Recomendación de la semana: Gran Piano, un extraordinario thriller para cerrar el verano con las actuaciones de Elijah Wood y John Cusack. Y, por favor, manténganse alejados de Casi Treinta. No todo el cine mexicano es bueno. En verdad...




Twitter: @carlosdragonne


viernes, 15 de agosto de 2014

Nuestro cine: nuevos retos

Aquí estamos de vuelta. Después de una temporada alejado de estas páginas virtuales, regreso con el compromiso de que no falten los artículos y con una disculpa por la tardanza del regreso. Pero, además, regreso con el placer del crecimiento del cine mexicano en las últimas semanas, de la presencia, cada vez más fuerte, de películas nacionales que están apoderándose de las pantallas de nuestro país con historias de todo tipo, de todo género y que nos hacen levantar la mano para la generación de una industria importante. Cada semana, en el radio, me toca platicar con ustedes de algún estreno nacional, de una filmación en proceso o de algún premio que el cine mexicano está consiguiendo internacionalmente.


Apenas hace un par de días se liberó la noticia de que la película La Jaula de Oro se ha convertido en la cinta nacional con más premios alrededor del mundo con casi 50 de ellos. Y no es para menos pues la película es una de las más grandes joyas de nuestra cinematografía desde cualquier punto y perspectiva desde la que se vea. Y, con todo esto, la pregunta sigue siendo la misma: ¿Por qué en la cartelera le fue tan mal y duró tan poco? ¿Cómo hacerle para convencer a un público ávido de cine –como lo ha demostrado la taquilla constante- de que vea más cine mexicano de fondo y con fondo? ¿Es acaso una falta de confianza natural de nuestros propios productos? ¿Es, por decirlo claramente, un franco malinchismo? ¿Será que nuestro público es el más grande lastre de la industria cinematográfica nacional? ¿Es acaso una batalla perdida que tiene causas más profundas que los títulos de las marquesinas?


Son preguntas sólidas y llenas de una absoluta ignorancia para contestarla, aunque, también, llenas de sospecha de que sean ciertas. Hoy se estrena una nueva prueba de fuego para el cine mexicano pues, a pesar del éxito probado de la cinta de terror KM 31, no podemos evitar recordar que también hablamos de una cinta de hace muchísimos años y que no ha habido un seguimiento a la creación de este género tan querido por el público nacional. Se estrena Más Negro que la Noche, un remake de uno de los grandes clásicos del cine nacional dirigido en 1975 por Carlos Enrique Taboada y protagonizado por Helena Rojo, Susana Dosamantes, Claudia Islas y una muy joven Lucía Méndez. Hoy, de la mano de José María Torre como su productor y Henry Bedwell en la silla del director tienen un doble reto enfrente: hacerle honor a la película original, una de las grandes del género en nuestro cine y presentarse como la primera película nacional filmada enteramente en 3D.


¿Por qué es importante esto último? Porque habla del riesgo, de la aventura y de la falta de miedo y prejuicios desde la silla del director y de los productores para seguir dándole a las marquesinas de nuestro país un cine bien hecho, con la artesanía que se merece nuestra industria y con el respeto para el público que representa realizar este tipo de cintas. Ahora le toca al público. Es hora de que nuestro público comience a responder, porque la cinta cumple cabalmente con la calidad. Es hora de que el público haga su parte. Y con 1,000 copias, no hay pretexto para no llenar las salas.




Twitter: @carlosdragonne