viernes, 3 de abril de 2015

Y usted, ¿cuánto dona al cine mexicano?

Ya se fue James Bond y nosotros nos quedamos igual. Igual con una industria que se la pasa aventando balas al aire para ver si, de alguna forma, por más sorpresiva, pega en algún punto del mercado o el gusto del público. Y sí me llama la atención porque en cualquier momento que prendía la televisión, la radio o abría un periódico online o tradicional, me topaba noticias hasta de doble plana con información de un helicóptero dando vueltas en el Zócalo con un doble de Daniel Craig pegándole a un doble de... otro actor. Pero, eso sí, reportes de todos lados, con todos los ángulos posibles, con reporteros enviados a la zona para ver qué encontraban, con fanáticos en Twitter buscando el autógrafo o el recuerdo de social media para el hecho. Y yo, mientras tanto, preguntándome: ¿cómo no quieren que nos vean como un país bananero?


No se enoje usted conmigo mientras lee esto, pero la realidad es que esta extraña reacción de todos en la industria y fuera de ella con la presencia de una filmación de Bond en la ciudad de México es un síntoma de lo poco que respetamos la industria fílmica y lo poco que nos importa lo que puede generar o dejar de generar nuestra industria como elemento que apoye la reconstrucción del tejido social a través de las pantallas. Me gustaría ver a medios de todo el país embelesados con la cobertura que le hicieron a Bond pero siguiendo los pasos de gente del cine nacional como Jorge Pérez quien está rompiendo récords de audiencia para una película mexicana en Alemania gracias a su cinta Guten Tag, Ramón, o entrevistas a directores de la talla de Joshua Gil que se llevó las palmas en La Berlinale con su ópera prima La Maldad.


La cobertura mediática genera, evidentemente, exposición. Y la exposición genera apoyos e impulsos a la industria o proyecto específico pues comienza a calentar el terreno dentro del público. No es una ciencia espacial lo que le estoy escribiendo: cualquier industria tiene una incontable cantidad de casos de éxito que comenzaron de esta forma. Entrevistas, cobertura, anuncios, comunicados y medios interesados en lo que está sucediendo o lo que se está creando. De esta forma, cuando el producto llega a los anaqueles, o en este caso a las pantallas, ya tiene a un público en espera de tomarlo, pagarlo y consumirlo a la brevedad. ¿Sabía usted que para poder realizar La Maldad, Joshua Gil tuvo que solicitar un préstamo personal al banco y dejar como garantía cualquier cantidad de cosas nomás para lograr terminar una cinta que, a pesar de los éxitos, aún no termina de pagar? ¿Sabía usted de la existencia de un proyecto hecho con corazón y creatividad, además de grandes talentos de la actuación llamado Bosco que está rascando y rogando a la gente conseguir 160mil pesos para terminar de producir una cinta con un presupuesto que, siendo francos, es el costo de una plana de esos periódicos que se han desgastado hasta el hartazgo cubriendo a un Bond falso porque el verdadero sólo grabo dos escenas el sábado? No, ¿verdad? Bueno, pues así las cosas en nuestra industria mientras todos miran hacia el Zócalo de la ciudad de México para ver a un helicóptero dar vueltas, espectáculo bastante pusilánime comparado con, digamos, un desfile militar que ni cubren tanto ni cuesta tanto dinero como el entregado al 007.


No se trata de no cubrir lo que sucede en la industria cinematográfica internacional cuando viene a México, cosa que pasa muy seguido, pues somos uno de los países que más recibe producciones internacionales año con año. Lo que se trata es que, como medios de información y como consumidores de esa información nos hagamos la pregunta “¿Qué está pasando con nuestro cine?” y que, después de eso, nos contestemos la pregunta hecha o, al menos, busquemos respuestas.


Usted, ¿ya donó a Bosco? Se lo pregunto porque, si no lo sabe, ya donó con algo de sus impuestos a Bond. Y no creo que el agente secreto más importante en la historia del cine le sirva de nada a la reconstrucción del tejido social y de la identidad cultural de México a través de la pantalla. Yo por eso, ya doné a Bosco. Y también a un chorro de proyectos más que se levantan desde abajo.


RECOMENDACIÓN DE LA SEMANA: Furious 7. Un final (quizá) digno a una saga que nació como un ejercicio de bajo alcance y que se convirtió en una de las sagas más importantes del cine. Un gran homenaje a Paul Walker.



PD. Ya se han filmado dos películas de James Bond en México antes. ¿Usted sabe cuáles son? Manden su mensaje por Twitter.

@carlosdragonne

No hay comentarios.:

Publicar un comentario