viernes, 17 de abril de 2015

¿Se nos está acabando la inteligencia?

En las últimas semanas ha habido un lanzamiento brutal de trailers y noticias importantes en la industria cinematográfica y muchos de ellos han sido sobre remakes, reinterpretaciones, secuelas o simples versiones machacadas sobre cosas que hemos visto, comprado, odiado o amado una y otra vez. Y, entonces, para rematar, nos llegan noticias de la casa Disney que termina por sacarme un poco de quicio con respecto a la poca creatividad que parece haber en el mundo del séptimo arte. Y no, tranquilos, no hablo de Star Wars. Porque aún no logro superar el estado catatónico de emoción que me dejó el estreno del nuevo trailer.


Dicen que el conocimiento es cíclico. Que las generaciones tienen que repetir una y otra vez el conocimiento que ha llevado a la construcción de la civilización. Por eso, conforme pasan los años, seguimos leyendo los mismos libros y teniendo, con sus respectivas actualizaciones, las mismas materias y los mismos planes de estudio en universidades y sistemas educativos alrededor del mundo. Porque, sin importar cuánto tiempo pase, Sócrates seguirá siendo Sócrates y Mozart no habrá cambiado nada –aunque haya por ahí ciertos esperpentos musicales que insistan en el intento–, porque importa para las nuevas generaciones, eso es lo que los hace clásicos.


Sin embargo, ¿en serio consideramos tan básico a Terminator que tengamos que recontar la historia? ¿Creemos que es necesarísimo rehacer Cinderella, Pinoccio, Dumbo y Beauty and the Beast con actores reales? ¿Por qué no mejor relanzar una edición especial de las cintas animadas que marcaron a tantas generaciones, sin importar los años que pasaban? ¿Será que estamos en medio de una generación que ya no aprecia los llamados clásicos y que no le da nada de importancia a algo que no tenga la fuerza del merchandising detrás? Me parece que es cierto. Si yo le contara la serie de respuestas que algunos alumnos (míos y de otro gran amigo) han dado cuando se les exige ver cintas como The Godfather, Gone With the Wind o Casablanca, le juro que se arrancaría los pelos del coraje.


En medio de una generación que glorifica a los niños del Cumbres o que llora amargamente porque un miembro de una boyband sin talento decide irse de solista, entonces me surge la pregunta aún más triste. ¿Para qué están rehaciendo los grandes clásicos como Blade Runner, Alien, All Quiet on the Western Front, Seven Samurai, Conan o Gremlins si, de cualquier manera, están ante una generación imbécil que aplaude sin sentido 50 Sombras de Grey y deja en el abandono literario la muerte de Günter Grass? ¿Será que, más bien, estamos por ver estos remakes sin la profundidad que le dieron sus versiones originales? Habrá que ver... yo por lo pronto, a riesgo de que me acusen de obsoleto, propongo un maratón de clásicos del cine noir empezando por un recorrido por las mejores de Humphrey Bogart y luego pasaremos al suspenso con las 10 mejores de Hitchcock. Obvio, este maratón será después de aventarme la trilogía original de Star Wars porque, después del lanzamiento del segundo avance, ¿quién puede resistir la tentación?


Recomendación de la semana: Una Noche para Sobrevivir. Jaume Collet-Serra le ha vuelto a dar al clavo con su actor fetiche, Liam Neeson. Pero ahora, más que acción trepidante –que sí existe–, hay mucho cuidado en los diálogos. Grandes secuencias cuando está Ed Harris en pantalla.



Twitter: @carlosdragonne

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