En las últimas semanas ha
habido un lanzamiento brutal de trailers y noticias importantes en la industria
cinematográfica y muchos de ellos han sido sobre remakes, reinterpretaciones,
secuelas o simples versiones machacadas sobre cosas que hemos visto, comprado,
odiado o amado una y otra vez. Y, entonces, para rematar, nos llegan noticias
de la casa Disney que termina por sacarme un poco de quicio con respecto a la
poca creatividad que parece haber en el mundo del séptimo arte. Y no,
tranquilos, no hablo de Star Wars. Porque aún no logro superar el estado
catatónico de emoción que me dejó el estreno del nuevo trailer.
Dicen que el conocimiento es
cíclico. Que las generaciones tienen que repetir una y otra vez el conocimiento
que ha llevado a la construcción de la civilización. Por eso, conforme pasan
los años, seguimos leyendo los mismos libros y teniendo, con sus respectivas
actualizaciones, las mismas materias y los mismos planes de estudio en
universidades y sistemas educativos alrededor del mundo. Porque, sin importar
cuánto tiempo pase, Sócrates seguirá siendo Sócrates y Mozart no habrá cambiado
nada –aunque haya por ahí ciertos esperpentos musicales que insistan en el
intento–, porque importa para las nuevas generaciones, eso es lo que los hace
clásicos.
Sin embargo, ¿en serio
consideramos tan básico a Terminator que tengamos que recontar la historia?
¿Creemos que es necesarísimo rehacer Cinderella, Pinoccio, Dumbo y Beauty and
the Beast con actores reales? ¿Por qué no mejor relanzar una edición especial
de las cintas animadas que marcaron a tantas generaciones, sin importar los
años que pasaban? ¿Será que estamos en medio de una generación que ya no
aprecia los llamados clásicos y que no le da nada de importancia a algo que no
tenga la fuerza del merchandising detrás? Me parece que es cierto. Si yo le
contara la serie de respuestas que algunos alumnos (míos y de otro gran amigo)
han dado cuando se les exige ver cintas como The Godfather, Gone With the Wind
o Casablanca, le juro que se arrancaría los pelos del coraje.
En medio de una generación
que glorifica a los niños del Cumbres o que llora amargamente porque un miembro
de una boyband sin talento decide irse de solista, entonces me surge la
pregunta aún más triste. ¿Para qué están rehaciendo los grandes clásicos como
Blade Runner, Alien, All Quiet on the Western Front, Seven Samurai, Conan o
Gremlins si, de cualquier manera, están ante una generación imbécil que aplaude
sin sentido 50 Sombras de Grey y deja en el abandono literario la muerte de Günter
Grass? ¿Será que, más bien, estamos por ver estos remakes sin la profundidad
que le dieron sus versiones originales? Habrá que ver... yo por lo pronto, a
riesgo de que me acusen de obsoleto, propongo un maratón de clásicos del cine
noir empezando por un recorrido por las mejores de Humphrey Bogart y luego
pasaremos al suspenso con las 10 mejores de Hitchcock. Obvio, este maratón será
después de aventarme la trilogía original de Star Wars porque, después del
lanzamiento del segundo avance, ¿quién puede resistir la tentación?
Recomendación de la semana:
Una Noche para Sobrevivir. Jaume Collet-Serra le ha vuelto a dar al clavo con
su actor fetiche, Liam Neeson. Pero ahora, más que acción trepidante –que sí
existe–, hay mucho cuidado en los diálogos. Grandes secuencias cuando está Ed
Harris en pantalla.
Twitter: @carlosdragonne
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