Hoy sí ya no entiendo nada. Y es que,
en medio de una lucha que lleva años por convertir a nuestro cine en una
industria autosustentable, quienes deberían estar constantemente empujando porque
sucedan las cosas de manera correcta, se avientan unas acciones que bien pueden
caer en el anecdotario de lo estúpido más que si estuviéramos hablando de
candidatos en plena campaña... y miren que los de SLP se han aventado unas que
para qué las recordamos... pero déjenme les cuento por qué mi molestia.
Se dieron a conocer las nominaciones
de los premios PECIME y las inscritas para competir por los Arieles, estas
últimas la próxima semana tendremos ya detalle de quiénes resultaron nominados.
Pero hablemos de los primeros que les comento. PECIME significa Periodistas
Cinematográficos Mexicanos y organizan la entrega de las Diosas de Plata, el
que quizá sea considerado como el segundo premio de la industria más importante
(no creíble... importante) de nuestro país. Es bueno tener a la crítica
cinematográfica premiando lo mejor de nuestro séptimo arte año con año, se dirá
usted con toda seguridad y con toda calma, ¿cierto? Pues la realidad es que
cada vez más, este premio parece hecho entre una camarilla de compadres que
nomás no entiende lo que es el cine o, peor aún, y aquí es donde creo que está
el meollo del asunto, ya invitan a cualquiera a ser parte de dicho club, porque
cuando uno revisa la lista de nominados, nomás no le encuentra lógica.
Entiendo que Guten Tag, Ramón arrase
con nominaciones no sólo aquí, sino en cualquier festival donde se presente,
pues la cinta es una de esas joyas que aparecen en nuestras carteleras y de las
que debería haber año con año más. Puedo, incluso, entender la presencia de
Obediencia Perfecta, aunque no comparto que sea una cinta buena, sino más bien
una cinta que se colgó de una historia que tenía garantizado el morbo y que
decidió quedarse en la cobardía del anonimato y los nombres ficticios para no
entrarle de lleno a la responsabilidad que el cine tiene de ser, también, un
espejo de nuestro entorno y realidad. Pero, por el amor de todo lo que crean
sagrado, ¿quién me explica por qué La Hija de Moctezuma está presente con
cuatro nominaciones? ¿Quién me deshoja la margarita para entender una
nominación de Actor Revelación a Andrés Bustamante por El Crimen del Cácaro
Gumaro? ¿Quién me convence de que ¿Qué le dijiste a Dios? tiene más validez
que, por ejemplo, Las Oscuras Primaveras, ignoradas completamente en las nominaciones?
Uno pensaría que es una ceremonia de
burla cuando entre los nominados aparecen cantando Eduardo Manzano “El Polivoz”
y María Elena Velasco “La India María” junto a Aleks Syntek o León Larregui. Y
sí. Todo parece indicar que es una broma de mal gusto. Pero lo triste es que
estos tipos se toman en serio una ceremonia que ha llegado al límite de la
prostitución de las letras cinematográficas y de la palabra “periodismo”,
entregando premios plagados de ignorancia en su origen y de franca estupidez en
su resultado. Pero, eso sí, se llenan la boca con los nombres de Gabriel
Figueroa, María Félix, Silvia Derbez, Emilio Fernández y Manuel Esperón para
nombrar sus categorías. Hemos llegado al límite de la falta de profesionalismo
en los mal llamados “periodistas” cinematográficos de México. Hemos llegado al
absurdo. Hemos llenado las páginas del anecdotario de la estupidez. Y a ver si
en los Arieles no seguimos la fórmula.
Recomendación de la semana: ¿En
verdad? Quedarse en casa... No hay buenas películas esta semana de estreno.
Busque Home si no pudieron verla la semana pasada. Una extraordinaria cinta de
animación. O quédese en casa y espere el estreno de las series este domingo.
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