viernes, 1 de mayo de 2015

¿A QUIÉN CARAJO LE IMPORTA EL PREMIO PECIME?

¿Se acuerda que hace unas semanas hablamos de las nominaciones ridículas de los premios PECIME? Bueno, ¿y si les digo que los premios ya fueron anunciados, entregados y festejados? ¿Usted se enteró? ¿Siguió la transmisión en televisión con alfombra roja, entrevistas, chistes y hasta selfies? No, ¿verdad? ¿Por qué? Porque a México, como industria cinematográfica, le tiene sin cuidado lo que pase con los premios de su cine. Y este premio, por más absurdas y ridículas que hayan sido las nominaciones, es el equivalente en nuestro país a los Globos de Oro. Pero nos tiene sin cuidado. ¿Es esto un termómetro de lo que pasa con el cine mexicano en su totalidad?


Sí, sí lo es. Mientras en Alemania, Francia, España, Estados Unidos, Inglaterra y otros países los premios tienen un significado y una trascendencia visible, en nuestro país parece que estamos empeñados en tirar al olvido y la ignorancia cualquier esfuerzo que se haga en términos de los reconocimientos de nuestro séptimo arte. No existe un solo proyecto que apunte a que las ceremonias de entrega de premios como PECIME o los Arieles tenga una cobertura digna de una industria que genera miles de millones de pesos en taquilla cada año y que, año con año, genera decenas de premios para cineastas nacionales que triunfan en todo el mundo mientras aplican la triste realidad de no ser profetas en su tierra.


¿Cómo podemos generar una industria financieramente sana si no involucramos en todas sus partes a los posibles inversionistas? En cada entrega del Oscar o del Globo de Oro que nos transmiten en cuanto canal pueda de nuestros sistemas de televisión de paga, podemos ver infinidad de patrocinios colocados de forma orgánica que van desde una pequeña pizzería –que tras su aparición en la ceremonia creció más de 400%– hasta marcas de joyas, ropa, refrescos o celulares. Aquí, las ceremonias parece que se esconden, que no se presumen, que deben guardarse en donde nadie vea a los directores y productores. Si no presumimos una industria con todos los posibles inversionistas que quieren ser parte del cine mexicano, ¿cómo entonces le hacemos para convencerlos de que sí vale la pena meterle un poquito de dinero a la producción de una cinta de terror o de acción en nuestro séptimo arte?


Se nos va otro año con las ceremonias llevadas a cabo en lo oscurito, con discursos que nadie escucha y homenajes que nadie disfruta. Y así, en medio de todo, el cine mexicano sigue intentando flotar en medio de un mar de estrenos norteamericanos que ahora ya saturan la pantalla desde abril y que alargan “el verano cinematográfico” hasta octubre, llenando las salas de cuanta película gringa se pueda y sin espacio para una cinta “ganadora” del premio PECIME porque, al final del día, ¿a quién carajos le importa el premio PECIME?


Recomendación de la semana: Avengers. Age of Ultron. Llegó al fin el estreno de esta cinta que cierra la segunda fase del universo cinematográfico de Marvel. Espectacular, emocionante y muy bien realizada. Tendremos superhéroes de Marvel para rato.





Twitter: @carlosdragonne

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