¿Se
acuerda que hace unas semanas hablamos de las nominaciones ridículas de los
premios PECIME? Bueno, ¿y si les digo que los premios ya fueron anunciados,
entregados y festejados? ¿Usted se enteró? ¿Siguió la transmisión en televisión
con alfombra roja, entrevistas, chistes y hasta selfies? No, ¿verdad? ¿Por qué?
Porque a México, como industria cinematográfica, le tiene sin cuidado lo que
pase con los premios de su cine. Y este premio, por más absurdas y ridículas
que hayan sido las nominaciones, es el equivalente en nuestro país a los Globos
de Oro. Pero nos tiene sin cuidado. ¿Es esto un termómetro de lo que pasa con
el cine mexicano en su totalidad?
Sí,
sí lo es. Mientras en Alemania, Francia, España, Estados Unidos, Inglaterra y
otros países los premios tienen un significado y una trascendencia visible, en
nuestro país parece que estamos empeñados en tirar al olvido y la ignorancia
cualquier esfuerzo que se haga en términos de los reconocimientos de nuestro
séptimo arte. No existe un solo proyecto que apunte a que las ceremonias de
entrega de premios como PECIME o los Arieles tenga una cobertura digna de una
industria que genera miles de millones de pesos en taquilla cada año y que, año
con año, genera decenas de premios para cineastas nacionales que triunfan en
todo el mundo mientras aplican la triste realidad de no ser profetas en su
tierra.
¿Cómo
podemos generar una industria financieramente sana si no involucramos en todas
sus partes a los posibles inversionistas? En cada entrega del Oscar o del Globo
de Oro que nos transmiten en cuanto canal pueda de nuestros sistemas de
televisión de paga, podemos ver infinidad de patrocinios colocados de forma
orgánica que van desde una pequeña pizzería –que tras su aparición en la
ceremonia creció más de 400%– hasta marcas de joyas, ropa, refrescos o
celulares. Aquí, las ceremonias parece que se esconden, que no se presumen, que
deben guardarse en donde nadie vea a los directores y productores. Si no
presumimos una industria con todos los posibles inversionistas que quieren ser
parte del cine mexicano, ¿cómo entonces le hacemos para convencerlos de que sí
vale la pena meterle un poquito de dinero a la producción de una cinta de
terror o de acción en nuestro séptimo arte?
Se
nos va otro año con las ceremonias llevadas a cabo en lo oscurito, con
discursos que nadie escucha y homenajes que nadie disfruta. Y así, en medio de
todo, el cine mexicano sigue intentando flotar en medio de un mar de estrenos
norteamericanos que ahora ya saturan la pantalla desde abril y que alargan “el
verano cinematográfico” hasta octubre, llenando las salas de cuanta película
gringa se pueda y sin espacio para una cinta “ganadora” del premio PECIME
porque, al final del día, ¿a quién carajos le importa el premio PECIME?
Recomendación
de la semana: Avengers. Age of Ultron. Llegó al fin el estreno de esta cinta
que cierra la segunda fase del universo cinematográfico de Marvel.
Espectacular, emocionante y muy bien realizada. Tendremos superhéroes de Marvel
para rato.
Twitter:
@carlosdragonne
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