Aquí estamos de vuelta.
Después de una temporada alejado de estas páginas virtuales, regreso con el
compromiso de que no falten los artículos y con una disculpa por la tardanza
del regreso. Pero, además, regreso con el placer del crecimiento del cine mexicano
en las últimas semanas, de la presencia, cada vez más fuerte, de películas
nacionales que están apoderándose de las pantallas de nuestro país con
historias de todo tipo, de todo género y que nos hacen levantar la mano para la
generación de una industria importante. Cada semana, en el radio, me toca
platicar con ustedes de algún estreno nacional, de una filmación en proceso o
de algún premio que el cine mexicano está consiguiendo internacionalmente.
Apenas hace un par de días
se liberó la noticia de que la película La Jaula de Oro se ha convertido en la
cinta nacional con más premios alrededor del mundo con casi 50 de ellos. Y no
es para menos pues la película es una de las más grandes joyas de nuestra
cinematografía desde cualquier punto y perspectiva desde la que se vea. Y, con
todo esto, la pregunta sigue siendo la misma: ¿Por qué en la cartelera le fue
tan mal y duró tan poco? ¿Cómo hacerle para convencer a un público ávido de
cine –como lo ha demostrado la taquilla constante- de que vea más cine mexicano
de fondo y con fondo? ¿Es acaso una falta de confianza natural de nuestros
propios productos? ¿Es, por decirlo claramente, un franco malinchismo? ¿Será
que nuestro público es el más grande lastre de la industria cinematográfica
nacional? ¿Es acaso una batalla perdida que tiene causas más profundas que los
títulos de las marquesinas?
Son preguntas sólidas y
llenas de una absoluta ignorancia para contestarla, aunque, también, llenas de
sospecha de que sean ciertas. Hoy se estrena una nueva prueba de fuego para el
cine mexicano pues, a pesar del éxito probado de la cinta de terror KM 31, no
podemos evitar recordar que también hablamos de una cinta de hace muchísimos
años y que no ha habido un seguimiento a la creación de este género tan querido
por el público nacional. Se estrena Más Negro que la Noche, un remake de uno de
los grandes clásicos del cine nacional dirigido en 1975 por Carlos Enrique
Taboada y protagonizado por Helena Rojo, Susana Dosamantes, Claudia Islas y una
muy joven Lucía Méndez. Hoy, de la mano de José María Torre como su productor y
Henry Bedwell en la silla del director tienen un doble reto enfrente: hacerle
honor a la película original, una de las grandes del género en nuestro cine y
presentarse como la primera película nacional filmada enteramente en 3D.
¿Por qué es importante esto
último? Porque habla del riesgo, de la aventura y de la falta de miedo y
prejuicios desde la silla del director y de los productores para seguir dándole
a las marquesinas de nuestro país un cine bien hecho, con la artesanía que se
merece nuestra industria y con el respeto para el público que representa
realizar este tipo de cintas. Ahora le toca al público. Es hora de que nuestro
público comience a responder, porque la cinta cumple cabalmente con la calidad.
Es hora de que el público haga su parte. Y con 1,000 copias, no hay pretexto
para no llenar las salas.
Twitter: @carlosdragonne
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