¿Por qué estamos tan enojados con el tema de los incentivos y el dinero
dado a la producción de la nueva película de James Bond, “Spectre”? ¿Qué nos
hace brincar y gritar en todas las posibles plataformas de redes sociales
–porque nada más ahí se está moviendo la inconformidad– ante el hecho de que se
le entregaron alrededor de 14 millones de dólares que venían, obviamente, con
ciertas condiciones de modificación de guión y peticiones para mostrar la
ciudad de México y a los mexicanos de una forma específica? ¿Qué tenemos en la
mente que nos irrita que se haya exigido la contratación de una actriz mexicana
reconocida, que terminó siendo Stephanie Sigman? ¿En serio somos de mente tan
corta y de visión tan nublada?
A ver, claro... si me sacan la carta de la pobreza de millones de
mexicanos, pues entonces podríamos pasar horas discutiendo pero, la realidad es
que en un país de 60 millones de pobres, el dinero entregado alcanza para,
apenas, otorgarle unos 23 centavos de dólar a cada uno de dicha estadística. Es
decir que ni para la lata de Coca Cola les iba a alcanzar. Los programas
sociales, contrario a lo que muchos puedan creer o pregonar –dos cosas que no
siempre coinciden– tampoco son mágicos y son, de hecho, extremadamente caros,
por lo que 14 millones de dólares no alcanzaba para mucho. Sí, podría haberse
construido una escuela en alguna comunidad alejada en la sierra de Guerrero u
Oaxaca para que, en unos meses, esté abandonada porque los “maestros” estén en
la ciudad de México creando un caos absoluto por sus inconformidades
imposibles. No, señores, ese dinero es un dinero muy bien gastado. Y les
explico por qué.
El hecho de que la ciudad de México sea parte de los escenarios y la historia
de la próxima película del agente secreto más famoso de la industria del cine
–y el más longevo con 24 cintas ya hechas– genera una imagen positiva para
México como un país digno de ser tomado en cuenta para inversiones de grandes estudios
cinematográficos que vienen y dejan una derrama económica mucho mayor que la de
esos 14 millones de dólares, de manera directa y de manera indirecta, pues no
sólo estamos hablando del trabajo temporal que se crea para los miembros de la
industria de la producción, sino que también hablamos de una campaña de
promoción económica y turística que se generará de manera mundial y en escalas
que no alcanzamos a comprender todavía. Para que usted se de una idea, nada más
la última cinta de la saga rebasó los 1,100 millones de dólares en taquilla, lo
que la convierte en la séptima cinta más taquillera de la historia del cine.
Sí... así como lo lee. Imagine eso dividiéndolo entre el costo del cine para
que saque un promedio de cantidad de gente que la vio. Y a eso hay que sumarle
la cantidad de gente que la compró en formatos digitales o que la sigue viendo
en plataformas de VOD como Netflix, Amazon Instant Video o Google Play, por
mencionar solamente los internacionales.
Toda esa gente es la que va a estar viendo a nuestro país. ¿Le parece
poco exigir que se le dé un tratamiento medianamente correcto a México y a los
mexicanos por haber entregado 14 millones de dólares? O, pongámoslo de otra
manera. ¿Le gustaría dar 14 millones de dólares para un proyecto y que, al
final, usted apareciera como villano, narcotraficante, inculto, corrupto,
mediocre y, además, víctima de asesinato? No, ¿verdad? Porque, si bien sabemos
que en México hay mediocres incultos que por su corrupción terminan siendo
villanos narcotraficantes que caen asesinados, también sabemos que el país se
construye de mucha gente trabajadora que intenta no sólo dar una mejor imagen
del país, sino construirle una mejor imagen al país. Y el cine es una de las
herramientas más poderosas que existe para lograrlo.
Así que, la próxima vez que lea a alguien gritando y arrancándose las
vestiduras porque se le otorgaron 14 millones de dólares a la producción de
James Bond y que se les exigió que retrataran a México de una manera más
positiva, sólo piense que además de ser un lineamiento profundo en las
historias del Agente 007 el recorrer el mundo en busca del enemigo en turno, la
campaña de promoción que se acaban de anotar en el Gobierno del Distrito
Federal y el Gobierno Federal es, en términos de costo-beneficio, una de las mejores
inversiones hechas en el rubro de la marca país de México. Y mire que si algo
nos hace falta es atraer inversión y turismo. Ahora habrá que decirles que
también apoyen al cine nacional, pero esa es harina no sólo de otro costal
sino, al parecer, de otro molino completamente distinto y extremadamente
lejano.
Recomendación de la Semana: Un
Encuentro, extraordinaria película romántica francesa con
François Cluzete y Sophie Marceau. Él, uno de los mejores actores de la
actualidad. Ella, una de las mujeres más bellas que se han parado frente a una
cámara.
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