viernes, 6 de febrero de 2015

(VIDEO) Y seguimos sin aprender de los vecinos…

¿Hacia dónde queremos llevar el cine mexicano? Me hago esta pregunta estando en Colorado, cerca de donde se está filmando la nueva cinta de Quentin Tarantino, TheHatefulEight y lo hago porque, evidentemente, se respira mucho cine en estos momentos por esta región de Estados Unidos. A partir de ahí, comenzó una plática de lo que se logra para los apoyos a la industria norteamericana por parte de condados –el equivalente a los municipios en nuestro país– y de estados para las filmaciones, eventos, estrenos y festivales, lo que hace que el cine norteamericano ande moviéndose sin parar todos los días en los cincuenta estados del país vecino. Por ejemplo, les cuento que uno de los festivales más importantes es el Telluride Film Festival, que este año se perfila para su edición número 42 y en el que te puedes encontrar en la calle dándo una plática para quienes quieran sentarse a escuchar a Werner Herzog, Alejandro González Iñárritu o Salman Rushdie. De este festival se desprenden muchas de las participantes en Sundance o Tribeca.

Por otro lado, si los proyectos lo ameritan, los estados y condados buscan apoyar y atraer filmaciones por la derrama económica que generan y por el inmediato beneficio que representa para la comunidad que termina trabajando en la producción en cuestión, de manera directa o indirecta, pues dependiendo del tamaño de cinta, estamos hablando de hospedaje, alimentación, entretenimiento, empleo temporal, promoción en medios, proyección nacional e internacional y hasta legado permanente para el lugar donde se haya realizado dicho proyecto. Vaya… si no fuera por Tarantino, yo no sabría de la existencia de Telluride, y miren que soy asiduo visitante de Colorado.

¿Y en México? Hace unos años intentamos convencer a cierto gobierno estatal de apoyar la producción de un documental que tenía como historia algo que el mismo gobierno tenía en su decálogo de acciones ciudadanas a resolver. Nos parecía lo más lógico que si se llenaban la boca en todos los discursos ello, acercarnos a ellos para buscar el desarrollo  de este proyecto sería, como dice un clásico, “pan molido”. Y sí, lo era. Siempre y cuando estuviéramos dispuestos a repartir en “moches” y “dádivas” para el gobernador y sus cuates, algo así como 5 veces el presupuesto total del proyecto entero. Aún me acuerdo y se me inflama el hígado del coraje. Pero es claro que nuestra industria seguirá supeditada a quienes toman decisiones no por el bien de la industria misma, sino por el de sus carteras, sin importar los beneficios, pocos o muchos, que pueda generar atraer inversión cinematográfica a sus estados. Ahí están los casos de Guerrero y Durango, anunciados con bombo y platillo en algunos proyectos, pero que se perdieron de manera prácticamente inmediata. ¿Y el dinero? Seguimos preguntándonos lo mismo.

Pero, no todo está perdido. La próxima semana platicaremos de las opciones que están surgiendo gracias a las nuevas tecnologías.


Recomendación de la semana: El Código Enigma (TheImitationGame), una cinta sobre la vida y la genialidad de Alan Turing y cómo se puede perder todo cuando pasamos de héroes a villanos bajo la óptica de la estupidez. Gran actuación de Cumberbatch como Turing. 







Twitter: @carlosdragonne

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