viernes, 18 de septiembre de 2015

ESCOGIENDO PELÍCULAS PARA EL OSCAR: ¿TÓMBOLA O SERIEDAD?

En medio de tanto éxito de cine nacional, no puedo dejar de pensar en que hay algún lugar en el infierno guardado para ciertas personas de la Academia Mexicana de Ciencias y Artes Cinematográficas, así como en el Instituto Mexicano de Cinematografía porque, una vez más, se demuestra la poca importancia que se le da a nuestras producciones, haciendo incluso que parezca una burla o hasta un concurso de popularidad del cine nacional. ¿Por qué le digo esto? Porque se dieron a conocer las películas que buscarán representar a México en los premios Goya y en la próxima entrega del Oscar. Y no es que sean malas películas –aunque una de ellas no he podido verla por falta de distribución–, sino que son cintas que nadie, absolutamente nadie, si no forma parte del círculo editorial del cine, conoce.


Pero vamos por partes. Primero: ¿quién decide las finalistas a dicha decisión? Si uno se pone a ver la lista de aspirantes a ello puede encontrar grandes películas que se justifican en la búsqueda de la representación, pero hay otras que, francamente, parecen una burla a lo que es el cine que nos debe representar en el extranjero. Si no, explíqueme por qué las cintas Gloria y Eddie Reynolds y los Ángeles de Acero estaban en competencia para llegar al nombramiento. ¿Quién es el que decide el filtro de cintas? O, peor aún, ¿hay acaso algún filtro o simplemente se hace una apertura de inscripciones a todas las cintas que quieran llegarle al tema?


El cine nacional debe ser tomado con seriedad y no debemos seguir jugando a disparar al aire escopetazos para ver si le pegamos a un pato, sino que tendríamos que establecer reglas de participación interesantes que nos permitan entender las formas de preselección. Y no es que tenga algo contra las cintas antes mencionadas. De hecho me parecen cintas bien realizadas en cuanto a técnica cinematográfica pero algo me dice que no es exactamente el cine que podría competir contra, digamos, la nueva cinta de Michael Haneke.


Por otro lado, las dos seleccionadas son cintas que no han podido llegar a las pantallas por una evidente fractura en el sistema de distribución, como siempre lo hemos dicho. 600 Millas del director novato Gabriel Ripstein es una joya de película sobre un traficante de armas y el agente estadounidense encargado de detenerlo. Una cinta que toca las entrañas y que está realizada con toda la capacidad adquirida por estudios y experiencia y que no puede negar el espíritu de haber crecido con un padre como Arturo Ripstein. Tirisia, por otro lado, no tengo idea de qué va, porque no he podido verla en ningún lado y la exhibición de la cinta en salas mexicanas todavía parece una meta muy lejana.


¿Cómo podemos generar identidad nacional cinematográfica si el público sigue sin poder ver las cintas que, según unos cuantos amigos en una sala de juntas, deciden mandar a representar la industria mexicana del séptimo arte? Ahí otra prueba más de que algo tenemos que hacer para cambiar el sistema de nuestro cine, porque parece que hay quienes se empeñan en que siga siendo un parque de diversiones exclusivo al que sólo se invita a unos cuántos y se deja fuera al factor más importante del proceso cinematográfico: el público.



ULTIMAS TOMAS

El Incidente de Isaac Ezban se ha defendido en la taquilla aún con una distribución muy pobre. Si la pueden ir a ver, vayan. Y que alguien me explique por qué no estuvo esta cinta entre las finalistas a representarnos en, por ejemplo, el Goya.


Se anuncia un Ciclo de Cine Gótico en la próxima edición del Festival Internacional de Cine de Morelia. Se presentará Cronos de Guillermo del Toro, cinta que yo creo es el parteaguas del cine nacional.



Recomendación de la semana: Everest. Jake Gylenhall da una de las mejores actuaciones de su carrera en una cinta emocional y emocionante basada en un hecho real. Vayan al cine a verla.  

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